La nueva avalancha hacia África está en su apogeo

Viernes 7 de junio de 2013

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Fuente: Pambazuka news.

Autores: Tony Busselen et Raf Custers.

Tema: Empresas mineras et materias primas en África.

Palabras claves: África, carrera por las riquezas, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional.

TONY BUSSELEN: En la época del colonialismo, África era como una suerte de abastecedora de materias primas. Actualmente, el continente se presenta con una enorme miseria, guerras, dictadores corruptos o caudillos. Sin embargo, Raf Custers consideró que era el momento ideal para escribir un libro sobre las grandes empresas mineras y las materias primas en África.

RAF CUSTERS: Todo empezó en el 2007, con un informe de la UNCTAD (Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo) en el se informaba sobre la creciente explotación minera. Esta era una ruptura, pues desde hacía décadas los precios de las materias primas habían bajado y se observaba un poco de inversiones. La conmoción se produjo sobre todo en los países emergentes, Brasil, Rusia, India y China; quienes necesitaban cada vez más materias primas y se tornaron hacia África. Por eso es que en estos momentos se habla de una nueva avalancha hacia África de las grandes compañías mineras, tal y como sucediera hace cien o ciento cincuenta años atrás. Incluso el Ministro maliense de Finanzas admitió que el propio gobierno no sabía cuánto oro las empresas mineras estaban exportando…

TONY BUSSELEN: ¿Entonces le espera a África otra segunda ola de colonización?

Ya está en camino desde hace algún tiempo. Se inició en los años 1980 y 1990, con las reformas impuestas a los países africanos por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Cuando aquello no se llamaba austeridad, sino reajuste estructural. Pero es la misma cosa: el Estado hizo su parte y allanó el terreno y los inversionistas privados pudieron actuar con plena libertad. Luego supimos que dichas reformas fueron un fracaso. Por esa razón, cada vez se escucha más en África voces que reclaman la segunda independencia.

TONY BUSSELEN: Pero en la práctica, ¿en qué consistían esas reformas?

En Malí por ejemplo, empresas privadas tenían que explotar las minas de oro, pero de lo que se trató realmente fue de un saqueo. Países como Zambia y Zaire, en esa época tuvieron que dividir sus grandes empresas mineras y transformarlas en decenas de sociedades mixtas de las que los inversores privados occidentales eran los dueños. En todos los lugares, estos contratos eran muy ventajosos para las compañías mineras. Durante años, estuvieron exoneradas de impuestos, no acreditaban el pago confiable de regalías (por ciento sobre los ingresos pagados por el explotador de las minas a las autoridades). Y además, enrolaban a pocos trabajadores.

TONY BUSSELEN: Los países ricos en materias primas siguen siendo muy pobres. ¿No son los Estados africanos los primeros responsables de esta maldición de las materias primas?

El Congo es un ejemplo típico de ello, de hasta donde nos puede llevar un ‘ajuste estructural’. El Estado se ha convertido en una especie de esqueleto dotado de un aparato estatal impotente e incapaz. Las grandes transnacionales gozan en ese país de una enorme libertad. La administración no sirve para nada. Por ejemplo: en una cuenca del río Congo, se pueden construir cientos de micro-presas para generar electricidad. En los años 90, se hizo un inventario de esa zona, pero no se le entregó a la Empresa Nacional de Electricidad ni uno solo de esos inventarios. ¿Qué puede hacer esta administración ante las empresas privadas? Las empresas actúan por su libre albedrío. Tomemos el caso de Mali, donde existen minas de oro. El Ministro de Finanzas, admitió él mismo, que el gobierno desconocía cuánto oro exportaban las empresas mineras…

TONY BUSSELEN: ¿Pero Ud. libera de toda responsabilidad a las élites locales?

En el Congo, el ex dictador Mobutu se encuentra en la base de la corrupción. No podemos olvidar que fue uno de los amigos de los Estados Unidos durante la guerra fría contra la influencia de la URSS. Al inicio de los años 1980, liberalizó en gran medida la economía. Su orientación directa fue, literalmente: ‘Arréglenselas como puedan’ El sector informal se desarrolló ampliamente. Allí opera cualquier tipo de red, que por demás se infiltran en lo que aún queda del Estado, en la administración, en el ejército, etc. Y Occidente trata de agarrarse de cualquier cosa. Pero entre más Occidente presiona, más estas redes se repliegan. Lo que se ve, es una cosa, pero lo que está por debajo es totalmente diferente. Comparo todo esto con una partida de ajedrez, pero con un tablero de seis lados y cuatro pisos. Existen una serie de jugadores visibles e invisibles que mueven sus piezas al mismo tiempo.

TONY BUSSELEN: En el Congo, algunos agentes privados se han hecho inmensamente ricos, mientras que el pueblo se hunde en la miseria. ¿Han cambiado realmente las cosas después de la época de Mobutu?

Mobutu fue expulsado por una insurrección popular, pero el sistema no ha desaparecido de repente. Por cierto, después estalló hasta una guerra. El Congo vivió casi diez años en guerra, con rebeliones avivadas desde el exterior. ¿Cómo controlar tamaño caos? ¿Cómo enfrentar las redes corruptas? El anterior presidente, Laurent-Désiré Kabila trató de hacerlo a fines de los años 1990. Los Estados Unidos estaban en la cumbre de su poderío. Los ‘mobutistas’ no habían desaparecido completamente y Kabila fue asesinado. Joseph Kabila sustituyó a su padre, logró mantenerse en medio de los depredadores, donde prevalecieron las mismas prácticas.

Pero bajo su dirección, el Congo progresó. Ha tenido que enfrentar el poderío de las grandes sociedades mineras, tuvo que modificar los contratos mineros, trata de actuar con total soberanía ante la tutela de Occidente, pero observamos los resultados. El Congo hoy produce treinta veces más cobre que hace diez años. Y el Estado adquiere mucha más ganancias. El último informe de la EITI, la Iniciativa que muestra el flujo de dinero entre las sociedades mineras y el Estado, es alentador. En el 2010, el Estado obtuvo 875 millones de dólares de las empresas, es decir, dos veces más que en el 2007. Y esto gracias a un mejor control y recaudación y que además hay menos fugas de dinero del sistema. Pero se trata de una tarea a largo plazo. Los jugadores de ajedrez invisibles siguen saboteando el progreso, pero hay menos ajedrecistas alrededor del tablero que hace diez años. Yo no soy el único que ve progresar la situación.

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