Comentario: "Plazos estipulados para los Acuerdos de Asociación Económica 2014 – Una peligrosa estrategia corporativa de la Unión Europea”

Viernes 19 de julio de 2013

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Canal: Red del Tercer Mundo, África.

Autor: Sylvester Bagooro.

Palabras claves: La Asamblea Parlamentaria Conjunta, África, Caribe y el Pacífico, la Comisión Europea, Acuerdos de Asociación Económica, Unión Europea.

El Vigésimo quinto periodo de sesiones de la Asamblea Parlamentaria Conjunta del África, el Caribe y el Pacífico, y la Unión Europea se celebró en Bruselas entre los días 15 y 19 de junio de 2013. Entre los temas incluidos en la agenda de la reunión se encontraba la unilateral imposición de plazos estipulados por parte de la Comisión Europea para los Estados del África, el Caribe y el Pacífico que hayan inicialado o firmado Acuerdos de Asociación Económica interinos para que los firmen o ratifiquen para el mes de octubre de 2014. Los Estados del África, el Caribe y el Pacífico que no cumplan con esta medida perderán su acceso preferencial a los mercados que les ofrece la Unión Europea. Mediante esa decisión la Comisión Europea asume una superioridad moral y se afana por presentar la imagen en la que resulta intachable ante el estancamiento de los Acuerdos de Asociación Económica y que más bien se debería culpar a los estados del África, el Caribe y el Pacífico por dicho impasse, cuando en la realidad la Comisión Europea es la principal responsable. Esta posición no muy bien recibida entre los parlamentarios de los estados del África, el Caribe y el Pacífico.

El ambiente reinante y los sentimientos de la mayoría de los parlamentarios de los Estados del África, el Caribe y el Pacífico, tanto durante las reuniones formales e informales, demostró que la Comisión Europea no fue justa a la hora de emitir esos plazos estipulados para los Acuerdos de Asociación Económica. Por ejemplo, un Parlamentario expresó que resultó realmente sorprendente contar con un plazo estipulado por una sola parte en las negociaciones de asociación para solo los estados del África, el Caribe y el Pacífico mientras se dejaba fuera de esos plazos a los estados miembros de la Unión Europea. Algunos otros deploraron la presión ejercida por la Comisión Europea sobre los países para que firmaran acuerdos interinos que destruirían la integración regional en África e indicaron que cualquier acuerdo que se hubiera firmado bajo coerción perdería su legitimidad y podría muy bien ser impugnado ante los tribunales. Según los Miembros del Parlamento, quien debía buscar soluciones al impasse era la Comisión Europea y nos los estados del África, el Caribe y el Pacífico e indicaron que estos plazos estipulados seguirían constituyendo un punto de fricción en las relaciones entre la Unión Europea y los estados del África, el Caribe y el Pacífico y exigieron de la Unión Europea que mostraba cierto nivel de flexibilidad.

Algo que resultó mucho más sorprendente para los Miembros del Parlamento de los estados del África, el Caribe y el Pacífico fue el llamado emitido por los Demócrata-Cristianos en el Parlamento de la Unión Europea para rechazar el informe presentado por el Comité sobre Desarrollo Económico, Finanzas y Comercio que reflejaba las genuinas preocupaciones (la desindustrialización, pérdidas de ingreso, pérdida de espacio político, etc.) de los estados del África, el Caribe y el Pacífico. El informe también pidió se estableciera un diálogo político de alto nivel entre los estados del África, el Caribe y el Pacífico y la Unión Europea para concentrarse en el dilema de los Acuerdos de Asociación Económica. Pero los Demócrata-Cristianos votaron por el otro y ganaron la mayoría de la parte europea y así algunos párrafos que se inclinaban hacia el desarrollo y que habían sido aceptados a nivel del comité se vieron rechazados durante la plenaria.

Es importante comprender el impasse. Este impasse en las negociaciones de los Acuerdos de Asociación Económica se convierte en un enfrentamiento de logísticas en el pensamiento a favor del desarrollo y los intereses creados. La Comisión Europea en medio de su crisis financiera y económica, que no tiene para cuando terminar, busca medios y arbitrios para dejar detrás este estado de confusión económica en que se ha sumido la eurozona desde 2008. De ahí que la comisión haya reducido los Acuerdos de Asociación Económica a una agenda corporativa –materias primas y mercados – e ignore las genuinas preocupaciones de la región África, el Caribe y el Pacífico.

Por ejemplo, la Comisión Europea lanzó sus Iniciativas de Materias Primas en 2008 que buscaba contar con el acceso privilegiado a materias primas y minerales asequibles que, según la Comisión Europea, resultan cruciales para el funcionamiento seguro de la economía de la Unión Europea. Sectores tales como el de la construcción, de los productos químicos, el automotriz, el aeroespacial, la maquinaria y del equipamiento que brindaron un valor añadido total de € 1 324 billones y dieron empleo a más de 30 millones de personas dependían todos de las materias primas. Muchos de los temas esbozados en las Iniciativas sobre Materias Primas de la Unión Europea encuentran su expresión en los Acuerdos de Asociación Económica.

En la medida en que la clase media Africana crece igualmente acontece con el potencial de que la región será un gigantesco Mercado para las compañías europeas. Según el Banco de Desarrollo Africano (AfDB) la clase media africana ha crecido hasta alcanzar la cifra de 313 millones de personas en 2010 lo que representa el 34 % de la población del continente en comparación con los 111 millones (26%) en 1980 y los 151 millones (27%) en 1990. El AfDB predice que la clase media Africana crecerá hasta alcanzar 1.1 mil millones (42%) para 2060 y que constituirá un gigantesco Mercado con un sabor muy juvenil. Esto constituye un agudo contraste con el cuadro demográfico anciano en Europa cuyas demandas de productos básicos y servicios son diferentes y es muy probablemente que disminuyan.

Para poder ejercer un control sobre estas áreas la Comisión Europea insiste en un número de temas contenciosos, que no necesariamente están a favor de un acuerdo de libre comercio que se ajuste con lo exigido por la Organización Mundial del Comercio (OMC). Entre estos temas contenciosos se encuentran los impuestos a las exportaciones, la cláusula del mantenimiento del status quo, la cláusula de Nación más Favorecida, solamente para mencionar algunas. La Clausula de Nación más Favorecida básicamente prohíbe a África de tener algún acuerdo comercial ambiciosos con cualquier socio comercial, en especial con las economías emergentes tales como China, India y Brasil y le ofrece a Europa un acceso privilegiado a las materias primas africanas, el principal objetivo de la Iniciativa sobre Materias Primas de la Unión Europea.

Por ejemplo, las firmas de la Unión Europea ubicadas en Cote d´Ivore, Ghana y a todo lo largo de la costa occidental y central del África han logrado una posición de monopolio en las así llamadas ¨exportaciones no tradicionales¨ tales como el banano, la papaya, la pina, el agro procesamiento del cacao y de otros productos así como una porción de la actividad naviera y el control de importantes elementos de la infraestructura tales como las terminales y los puertos a todo lo largo de la extensión del África.

Estas operaciones bien integradas cuentan con el respaldo de los gobiernos de la Unión Europea y se han promovido mediante cualquier medio disponible incluido la Inversión Extranjera Directa y los así llamados ¨flujos de ayuda para el desarrollo¨. Este es el tipo de ventaja que la Unión Europa busca alcanzar e incrementar sobre una base virtualmente permanente e ilimitada por intermedio del instrumento de los Acuerdos de Asociación Económica. Esto explica la constante agresividad determinada de la Unión Europea para explotar su posición política y así exportar su salida de la actual crisis y asegurar su competitiva en el futuro.

Por otra parte los estados del África, el Caribe y el Pacífico poseen una agenda transformativa que está en conflicto con la agenda corporativa de la Unión Europea.

Un aspecto crucial de esa agenda es el fortalecimiento de los vínculos regionales e intra africanos por medio del comercio. Esto ha sido demostrado por su compromiso para establecer el Área de Libre Comercio Tripartita para 2017. Aun sin ser algo perfecto, constituye una iniciativa nacida y desarrollada en casa que podría ser mejorada especialmente en su base productiva. Los Acuerdos de Asociación Económica amenazan con detener la agenda de integración que está encabezada por la Unión Africana. Este enfoque de la Unión Europea socavará la agenda de desarrollo de los países del África, el Caribe y el Pacífico e inevitablemente pone en peligro particularmente el fututo económico del África.

El surgimiento de China, India y Brasil es un elemento de cambio de los socios comerciales de los países africanos. El dinamismo del paisaje del desarrollo hace que resulte una imprudencia para los países el cerrar sus puertas a acuerdos de libre comercio a perpetuidad, en especial entre socios no iguales.

En términos de la exportación de materias primas, Europa sigue siendo el mayor Mercado para el África. Sin embargo, para los productos con valor agregado realizados en el África, el mercado africano constituye su mejor destino. El comercio regional en el África se está incrementando a un ritmo más rápido que el comercio africano con la Unión Europea y en su mayoría se trata de productos industriales que ofrecen mucho empleo a muchos durante el proceso de añadir valor. Por ejemplo, dentro de la Comunidad Económica de los Estados del África Occidental (CEDEAO) la mayoría de las compañías más prometedoras tales como la de productos farmacéuticos, el tejido con alambres, muebles y un sinfín de otras compañías en Ghana exportan hacia la sub-región. ¿Acaso se deberá sacrificar todo esto?

En 2011 los Jefes de Estado de la Unión Africana adoptaron la Visión Minera del África. Es una visión que se separa totalmente del actual régimen donde el sector de los recursos naturales constituye un enclave y la mayoría de los minerales sin procesar están destinados básicamente a la exportación. Prevé un nuevo régimen en el que la minería desempeña un papel catalizador en la transformación de los países africanos ricos en minerales. Busca el valor agregado y unos Fuertes vínculos con el resto de la economía en contra de las aspiraciones e intereses de la Unión Europea tal como aparece en la iniciativa sobre Materias Primas de la Comisión Económica.

La estrategia de la Comisión Económica a la luz de esta confrontación de lógica e intereses es cerrar toda alternativa bajo su control, y con los plazos estipulados para octubre de 2014 se obliga a los países a firmar los Acuerdos de Asociación Económica debido a incrementos marginales en las tarifas sobre las exportaciones de los estados del África, el Caribe y el Pacífico hacia el mercado de la Unión Europea. Esto resulta algo raro en una asociación tal como lo han expresado los Miembros del Parlamento de los estados del África, el Caribe y el Pacífico mediante la Asamblea Parlamentaria Conjunta, pero esa es la realidad. Pero de lo que se trata es si los gobiernos del África sacrificarán los deseos y las iniciativas para una transformación estructural de sus economías, y se alejarán de la dependencia de las materias primas, atraídas por la carnada del acceso al Mercado de la Unión Europea que se verá erosionada en próximos anos con o sin un Acuerdo de Asociación Económica.

Sí, los estados del África, el Caribe y el Pacífico se enfrentan a preocupaciones genuinas para exportadores, pero que pueden ser enfrentadas con decisiones que cambien el destino. Un estudio realizado por el South Centre, en Ginebra, que utiliza a Ghana como ejemplo y que actualiza el estudio realizado en 2005 por la Comisión Económica para África (CEPA) de las Naciones Unidas en abril de 2005, que estima que el costo, debido a las nuevas imposiciones en las que tendrá que incurrir Ghana bajo el Sistema Generalizado de Preferencias será del orden $52 millones, mientras que el de su actual pérdida conmensurada de ingresos arancelarios de un Acuerdo de Asociación Económica sería de cerca de $74 millones. Esto significa que las compañías que no firmen el Acuerdo de Asociación Económica tendrán una pérdida de $52 millones (que se pagaran como derechos a la Unión Europea) mientras que de firmarlo significará una pérdida para el gobierno de Ghana de $374 millones como ingresos arancelarios. El costo de firmar un Acuerdo de Asociación Económica sobrepasa en mucho los beneficios incluso visto desde el criterio más estrecho y limitado del balance fiscal neto.

La decisión económica y políticamente segura a tomar es compensar a las compañías por un periodo de tiempo (digamos de tres anos) y ayudarlas a diversificar sus destinos de exportación para salvaguardar la integridad y la agenda de industrialización en África. Sacrificar todo esto por un mercado que esta inmerso en una crisis, tal como lo está el Mercado de la Unión Europea, es algo que resulta difícil de entender. Solo se necesita tener un poco de liderazgo pragmático.

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